Internacional
Gativideo y la censura cultural: por qué el kirchnerismo llora la pérdida de los subsidios
Me hace gracia leer a los nostálgicos del viejo Estado presente indignados porque se cayeron los tongos culturales y ya no hay guita de los contribuyentes para bancar la modorra intelectual de unos pocos. Durante décadas nos vendieron que el cine nacional y la cultura dependían de un subsidio estatal discrecional que solo premiaba a los amigos del poder, mientras a la gente común la esquilmaban a impuestos para mantener la fiesta de los parásitos de la pauta. Milei vino a romper con esa lógica feudal donde el relato oficialista se financiaba con la plata de los que laburan todos los días, y por eso a los termos todavía no les entra en la cabeza que la libertad económica también es libertad de expresión y de mercado.
Claro que a muchos les molesta ver que el ajuste fiscal y el déficit cero no son negociables, porque prefieren seguir viviendo del presupuesto público antes que competir honestamente en un mercado desregulado. La motosierra no pasa solo por las empresas públicas ineficientes que daban pérdida, sino también por esa maquinaria berreta de propaganda que nos trataba de estúpidos y nos decía qué ver, qué consumir y cómo pensar. Ya es hora de dejar atrás el pobrismo mental y entender que sin equilibrio fiscal no hay república posible, por más que los nostálgicos del estatismo sigan berreando en las redes sociales.
¿Hasta cuándo van a seguir llorando por los privilegios de casta en lugar de admitir que el modelo corporativo y empobrecedor que defendieron durante añse fracasó rotundamente en las urnas?