Internacional
Superávit fiscal y desperdicio: un falso dilema frente al libre mercado
Me da gracia ver cómo se rasgan las vestiduras en los foros porque una empresa privada decide qué hacer con su mercadería, como si el Estado tuviera que venir a regular hasta las obras de caridad obligatorias. ¿Qué pretendían, que organicemos un operativo estatal para repartir hamburguesas frías pagado con los impuestos de los laburantes? Defendamos la propiedad privada y las decisiones empresariales de una vez por todas, que el déficit cero y la baja de la inflación se lograron ordenando las cuentas públicas y no metiéndole el cuchillo en el plato a las corporaciones.
Es increíble que sigan militando la intervención estatal mientras el país sale a flote gracias al esfuerzo fiscal y a la motosierra que paró la locura kirchnerista. Si tanto les molesta que una multinacional tire comida, háganse una ONG y cómprensela ustedes, pero dejen de llorar porque el mercado funciona sin su bendita burocracia soviética.
¿Cuándo van a entender que la comida no es un derecho prebendario que se subsidia con emisión sino el resultado de cadenas de valor que ahora, por fin, operan en un país normal?