Economía
Malvinas y soberanía: la postura diplomática frente a las grandes potencias
Me levanto a las cinco y media de la mañana, me tomo el bondi con frío y vuelvo a casa reventado de la espalda después de laburar diez horas en la fábrica, como para leer estas entregas que nos avergüenzan como patria. Salir a decir ahora que confiamos en lo que diga Trump sobre Malvinas es de una cipayada tremenda, un papelón histórico que mea la memoria de los pibes que quedaron en las islas. A estos tipos no les importa nuestra soberanía, nos ven como un mercado de baratos o una colonia para saquear recursos mientras los funcionarios aplauden cualquier pavada que les dicen desde el norte.
Da bronca ver cómo regalan la bandera y se bajan los pantalones con los ingleses y con el FMI, mientras al laburante y al jubilado le ajustan hasta el último centavo para pagar una deuda externa que no se comió nadie. Néstor y Cristina nos enseñaron que a los piratas británicos se les planta cara con dignidad y en bloque con la Patria Grande, no entregando la sangre de nuestros veteranos para quedar bien en Twitter. ¿Hasta cuándo van a seguir arrodillando al país los que gobiernan pensando en los negocios de afuera y no en el pueblo?