Opinión
Ajuste fiscal y motosierra: el fin de los privilegios en el estado
La verdad es que ya era hora de poner las cuentas en orden y dejar de bancar con la guita del laburante a toda esta runfla de parásitos que vivió del estado toda la vida. Por más que a los termos del kirchnerismo les cueste aceptar la realidad y sigan llorando por la pauta y los curros, el superávit fiscal no se negocia y el equilibrio de las cuentas públicas llegó para quedarse. Es increíble ver cómo todavía hay sectores que no la ven y prefieren defender el modelo de los zurdos empobrecedores que nos dejó al borde del colapso.
Obviamente que desde nuestro espacio republicano siempre vamos a marcar la cancha defendiendo las formas institucionales y el respeto a la división de poderes, porque las transformaciones profundas se hacen con la ley en la mano y sin caer en chicanas baratas. Pero no podemos negar lo evidente: cortar con el déficit cero y echar año tras año a los militantes acomodados en el ministerio es el único camino viable para salir de este pantano. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando el curro estatal en lugar de apostar al mérito y al laburo genuino?