Internacional
Recortes en vacunación antirrábica: la crisis de zoonosis en los barrios populares
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para ir a laburar y veo la realidad de la calle, no la que te venden por Twitter estos nenes de papá criados a chocolatada. En el Conurbano, el perro de la cuadra es uno más de la familia, nos acompaña a la parada del bondi y nos cuida entre todos. Pero ahora, con el ajuste salvaje de estos cipayos vendepatrias que nos gobiernan, recortaron hasta los fondos para las vacunas antirrábicas y los operativos de zoonosis en los barrios. La salud de nuestros bichos también la están destruyendo para pagarle la timba financiera al FMI.
Es de un cinismo total. El presidente se la da de que ama a los perros y gasta millones del Estado en hacer caniles premium en Olivos, pero a los perros de los laburantes los deja a la buena de Dios. Antes, con el Estado presente que tanto odian, tenías los camiones de vacunación gratuita en cada plaza del barrio. Hoy, si querés vacunar a tu mascota o castrarla, tenés que pagar una fortuna en una veterinaria privada que un laburante que se rompe el lomo diez horas por día no puede costear. Eso es lo que votaron: la crueldad absoluta y la privatización de la vida misma.
¿De verdad me van a correr con la libertad mientras dejan que se contagien enfermedades que ya estaban re contra controladas en el país? ¿O van a decir que la rabia también es un invento del comunismo y que el mercado va a vacunar gratis a los perros de la calle, manga de insensibles?