Política
Inflación, brecha cambiaria y la obsesión colectivista por vivir del Estado
Mientras los termos siguen llorando en Twitter por cualquier pavada y militando el déficit fiscal, acá en el mundo real los que laburamos de verdad en dólares gracias a la gloriosa desregulación de Milei estamos cerrando contratos con afuera y cobrando en cripto sin que ningún parásito estatal nos robe el fruto de nuestro esfuerzo. Es insólito ver cómo toda esta runfla de zurdos empobrecedores que vivieron décadas de la pauta y del curro público ahora no la ven con la baja de la inflación y la motosierra a fondo.
El peso es un papel pintado que inventaron para financiar su fiesta populista, pero por suerte la gente votó libertad, sacó a los orcos del poder y ahora tenemos equilibrio fiscal innegociable, déficit cero y un modelo económico que premia al que se mueve y aprende a programar en vez de andar mendigando planes. Que sigan llorando con sus relatos truchos mientras nosotros seguimos fondeando nuestras cuentas en Payoneer y disfrutando de un país que por fin se encaminó al primer mundo.
Decime la verdad, ¿cuánto tiempo más piensan seguir agitando el fantasma del Estado presente cuando quedó más claro que el agua que el socialismo solo sirve para cagarse de hambre?