Economía
Jubilaciones y costo de vida: el peso del ajuste en los bolsillos obreros
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para tomar el bondi y hacerme diez horas de laburo en la fábrica, mientras veo cómo la guita no me alcanza ni para comprar los fideos. Estos nenes de papá criados a chocolatada que manejan el gobierno desde Twitter no tienen la más pálida idea de lo que es romperse el lomo; nos metieron un ajuste salvaje que le vacía la heladera a los laburantes y a los jubilados para bancar la timba financiera de los amigos del poder. A mí ningún político me regaló nada, pero no se puede negar que antes, con Cristina o Néstor, al menos el pan y el boleto no eran un lujo imposible, y hoy nos gobiernan unos cipayos vendepatrias que lo único que quieren es entregar el país por dos mangos.
Da una bronca bárbara ver cómo destruyen la universidad pública y los derechos que nos costó décadas conseguir a los que levantamos este país con transpiración y sacrificio diario. Te dicen que hay que hacer un esfuerzo, pero el esfuerzo siempre se lo piden al mismo lado, a los que nos matamos laburando para pagar tarifas impagables mientras los parásitos de arriba se llenan los bolsillos con el sufrimiento ajeno. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este saqueo a cielo abierto sin que se nos caiga la cara de vergüenza?