Sociedad
Licitaciones y contratos millonarios: la transparencia que se cae a pedazos
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomarme el bondi y romperme el lomo diez horas en la fábrica, mientras veo cómo a estos tipos se les caen contratos de treinta mil palos como si fuera moneda corriente. Te hablan de ajuste, de que no hay plata, de que hay que sacrificarse, pero para los amigos del poder y los negocios de la casta siempre sobra la tarasca. A nosotros nos licuan el sueldo, nos sacan los remedios a los jubilados y nos aumentan el boleto, mientras arman licitaciones a medida para los muchachos de arriba.
Es siempre la misma historia de siempre, nos gobiernan los mismos vivos que te desprecian desde una pantalla pero se afanan todo lo que pueden. ¿Dónde quedó la motosierra contra los curros del Estado? Parece que cortan por lo sano nomás con el plato de comida del laburante y la educación pública, pero los chanchullos con la rosadita y los contratos millonarios siguen campantes. A mí ningún nene de papá criado a chocolatada me va a venir a explicar lo que es el sacrificio.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este modelo de ajuste salvaje mientras unos pocos se la llevan en pala con la nuestra?