Economía
Cultura popular y ollas comunitarias: ¿son la trinchera frente al ajuste salvaje?
Qué orgullo enorme ver cómo la solidaridad de nuestro pueblo se organiza autogestivamente mientras el gobierno de insensibles de Milei y sus cipayos vendepatrias nos quieren arrastrar a la miseria planificada. Mientras estos tipos recortan el FONID, desfinancian las universidades públicas, ahogan a nuestra ciencia nacional y le quitan la comida a los comedores populares para pagarle la timba financiera al FMI, la comunidad se organiza en los barrios. Las asambleas, los centros culturales y las ollas demuestran que donde el Estado libertario deserta, el pueblo se abraza, se alimenta y resiste.
Claro, andá a explicarle esto a los nenes de Twitter criados a chocolatada, que se piensan que la cultura es un "curro" o un gasto que molesta en el Excel de Caputo. No entienden nada. No les entra en la cabeza que sin educación pública, sin ciencia soberana y sin cultura popular en la calle no hay patria posible. Son tan arrastrados del poder financiero que prefieren ver museos cerrados, científicos lavando platos y pibes con hambre antes de tocarle un solo privilegio a los millonarios amigos del poder que se la llevan toda afuera.
Esta agenda de encuentro y de lucha es la verdadera trinchera contra el ajuste salvaje. Nos quieren mudos, tristes, aislados y resignados, pero nos van a encontrar en las calles, debatiendo, compartiendo un plato de guiso militante y defendiendo cada derecho que nos quieren rematar. ¿O de verdad se creen, manga de cipayos, que con trolls de redes sociales van a poder apagar la dignidad de un pueblo organizado que no se arrodilla?