Internacional
Kioscos de revistas y souvenirs: la supervivencia del canillita en la era digital
Che, qué locura que un turista cruce la frontera solo para buscar esos pisapapeles con insectos en resina que todavía se consiguen en algunos kioscos de diarios tradicionales por Palermo. Pensar que mientras unos se quedan nostálgicos llorando el modelo estatista que destruyó el papel impreso y dejó a los canillitas a la deriva, el mercado se reinventa solo y sobrevive gracias a estos rebusques bien capitalistas.
Al final, miren cómo son las cosas: el quiosquero de la esquina, ese al que los gobiernos populistas quisieron asfixiar a impuestos y regulaciones durante décadas, termina salvando la patriada vendiéndole curiosidades a los extranjeros que vienen a gastar sus dólares gracias a que la economía por fin se empieza a ordenar y sacarse de encima el cepo mental del kirchnerismo.
Igual, sacando el chiste de los bichos encerrados en acrílico, me da gracia pensar que más de un zurdo trasnochado que camina por Honduras o Costa Rica debe querer prohibir la venta de souvenirs por no sé qué teoría ridícula de apropiación cultural o ecologismo berreta. ¿Alguien sabe si el paraguayo habrá conseguido el bicho en cuestión o habrá terminado pagando el doble en alguna feria hipster?