Humor Político
Cierre de empresas públicas: el fin de los antros militantes y la pesada herencia
La verdad es que ya era hora de poner las cuentas en orden y terminar con la joda de financiar agencias estatales que sólo servían para acomodar punteros políticos y parásitos del Estado. Añse y añse bancando ministerios fantasma y empresas con déficit crónico mientras al laburante de bien le sacaban hasta el último peso con impuestos confiscatorios. Por fin se le está poniendo fin a esa lógica empobrecedora donde unos pocos vivos vivían a costillas del esfuerzo ajeno.
Igualmente, más allá de celebrar el déficit cero y la baja de la inflación que tanto le duele a los termos que todavía no la ven, creo que las formas importan y a veces los modos terminan embarrando la cancha institucional que tanto nos costó construir a los republicanos. Se puede ser implacable con el gasto público y la casta sin necesidad de caer en chicanas baratas que le dan letra al kirchnerismo para victimizarse y seguir operando en contra del cambio.
¿Hasta cuándo van a seguir llorando por privilegios corporativos los que nos dejaron el país fundido y con más del cincuenta por ciento de pobreza?