Déficit cero, motosierra y la transformación económica en curso
Mirá, entiendo perfectamente la necesidad de ordenar las cuentas públicas y terminar con la fiesta populista que nos dejó al borde del abismo. Comparto plenamente la urgencia del déficit cero, la baja de la inflación y el saneamiento del Estado porque sin equilibrio fiscal no hay república posible ni país viable. Ahora bien, la gestión económica necesita consolidarse a través de acuerdos institucionales sólidos y un respeto absoluto por la división de poderes, evitando caer en descalificaciones innecesarias que a veces empañan los logros de fondo. Es cierto que el kirchnerismo nos dejó un desastre monumental y que los parásitos de la pauta oficial ya no saben de qué disfrazarse, pero la verdadera república se construye con templanza, apego a la ley y previsibilidad a largo plazo. No podemos parecernos a los métodos violentos que venimos a combatir. ¿No les parece que para consolidar este rumbo definitivo hace falta un Congreso que debata con seriedad y menos gritos desde el atril?