Créditos del Banco Nación: la polémica por el préstamo al tuitero oficialista
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomárselo al bondi y llegar a la fábrica, rompiéndome el lomo diez horas por dos mangos, mientras veo cómo estos pibes que no laburaron en su vida te tiran la guita por la cabeza. El muchacho este, criado a chocolatada y haciéndose el picante en Twitter para defender el ajuste, se armó un préstamo millonario en el Banco Nación para comprarse una flor de mansión en San Isidro. A nosotros los laburantes nos cierran las puertas y nos exigen hasta el último papel para comprar una bolsita de cemento, pero para los amigos del poder hay plata dulce y tasas regaladas. Es una vergüenza cómo se cagan en el esfuerzo de la gente común, los mismos que te hablan de meritocracia y de achicar el Estado son los primeros en chupar de la teta pública cuando llegan arriba. Con Néstor y con Cristina la plata iba para la producción, las escuelas y los puestos de laburo, no para financiarle la casa de cuatrocientos metros cuadrados a un operador de redes sociales. Te da una bronca terrible ver cómo destruyen el país y se acomodan entre ellos mientras al jubilado no le alcanza ni para los medicamentos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando a estos cipayos vendepatrias que te roban en la cara y después te dicen que no hay plata? ¿Diganme si alguno de los libertarios que defiende este modelo alguna vez se subió a un colectivo a las seis de la mañana o si solo nacieron para aplaudir curros ajenos?