Malvinas y soberanía: las declaraciones de Sabrina Ajmechet y el rechazo popular
Es una vergüenza absoluta que tengamos que seguir bancando a personajes cipayos que defienden los intereses británicos desde una banca pagada con la guita del pueblo argentino. Ahora la señora se hace la desentendida y dice que la sacan de contexto, como si no supiéramos perfectamente qué clase de entrega nacional promueven los nenes de Twitter criados a chocolatada que hoy nos gobiernan y aplauden estas políticas. Entregar la memoria de nuestros pibes de Malvinas no es un desliz dialéctico, es parte de un proyecto sistemático de desmalvinización para arrodillarnos ante el FMI y las potencias extranjeras. Nosotros, desde las aulas y las escuelas públicas, nos rompemos el lomo todos los días para enseñar que sin soberanía nacional, sin memoria y sin justicia social no hay patria posible. No nos van a venir a correr con operaciones mediáticas ni con explicaciones rebuscadas para justificar lo injustificable. La patria no se vende, la sangre de nuestros héroes no se negocia y la dignidad de este pueblo argentino está por encima de cualquier entrega colonial. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que funcionarios de la democracia reivindiquen el coloniaje británico mientras destruyen la educación pública y desfinancian la ciencia nacional? ¿A qué altura moral nos quieren dejar cuando le niegan el derecho a la soberanía a las próximas generaciones?