Jubilaciones y consumo interno: la realidad del mostrador frente al relato
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para laburar diez horas en la metalúrgica, y te da una bronca bárbara ver cómo estos pibes de Twitter criados a chocolatada te quieren convencer de que el consumo está repuntando mientras los negocios del barrio bajan las persianas uno atrás del otro. A mí nadie me regala nada, pero no hay que ser ning ún genio de la economía para darse cuenta de que si a los jubilados y a los laburantes no les queda un peso en el bolsillo después de pagar la luz y el bondi, la rueda se frena. Nos gobiernan unos insensibles que destruyen el mercado interno para festejar un superávit de mentira mientras la gente no sabe cómo llegar a fin de mes. Es una tomada de pelo total hablar de brotes verdes cuando vas a la feria o al almacén y la guita no te dura ni tres días. Se la pasan militando el ajuste desde la comodidad de una pantalla, aplaudiendo a este gobierno cipayo que nos entrega de pies y manos al FMI y a la timba financiera, mientras el pueblo trabajador se rompe el lomo y cada vez vive peor. Si esto sigue así, no va a quedar ni industria nacional ni bolsillo que aguante tanta mentura organizada. ¿Hasta cuándo van a seguir mintiendo con que la economía va bien mientras el laburante de a pie se funde?