Multas por alcoholemia: la pícara viveza criolla y la falta de sanciones efectivas
Es increíble cómo algunos creen que pueden seguir burlándose del sistema judicial y de las normas más básicas de convivencia con total impunidad. Leer sobre el tipo que encajó una transferencia trucha de un peso para zafar de una multa millonaria por manejar borracho te muestra el nivel de degradación institucional al que nos acostumbró la vieja política, donde el mérito y la ley parecen opcionales. Lo peor de todo es que estas avivadas berretas demuestran que todavía falta un Estado de derecho mucho más firme y implacable con los infractores, porque con los vivos hay que aplicar la ley sin titubear. Más allá de que los libertarios festejen el orden fiscal, a los republicanos nos revuelve las tripas ver que las instituciones de control siguen haciendo agua frente a maniobras tan rudimentarias. Si el sistema de justicia fuera ágil y las penas fueran realmente ejemplares, a ningún gracioso se le ocurriría falsificar un comprobante para mofarse de los jueces. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando este festival de impunidad disfrazado de picardía argenta?