Industria audiovisual: el caso del animador de Disney y el fin del INCAA
Vi el post del pibe que laburaba en Telefe en los 90s y terminó animando para Disney. Una locura hermosa que expone exactamente lo que a los zurdos empobrecedores les hace hervir la sangre: el verdadero talento argentino siempre explotó cuando compitió en el mercado privado y sin depender de la teta del Estado. En los 90, con canales privados compitiendo y economía abierta, salía calidad de exportación pura. Nada de falopa ideológica bancada con los impuestos de la gente. Mientras el kirchnerismo se pasó dos décadas armando curros con el INCAA y los medios públicos para pagarle la fiesta a parásitos que filmaban películas inviables que no miraba nadie, los que realmente generamos valor laburamos para el exterior, cobramos en USD o crypto y dejamos en ridículo su colectivismo de cuarta. La motosierra de Milei cerrándole el grifo a estos vagos de la pauta cultural es un acto de justicia divina: el que tiene talento real no necesita que un burócrata le subsidie su mediocridad. Se terminó la mentira del "Estado presente" en el arte. Si tu laburo es bueno, te lo compra Disney, Netflix o una software factory de afuera; si es inviable, vas a tener que aprender a programar y competir como hacemos todos en el libre mercado. ¿O me van a decir que necesitan que el Estado les regale guita porque solitos no califican ni para renderizar un flyer?