Jubilaciones y mascotas presidenciales: ¿hasta dónde llega la insensibilidad?
Me levanto a las cinco y media todos los días para tomar el bondi y llegar al taller, lomo contra lomo, y te enterás que el presidente está reunido con un perro mientras a los viejos les vetan un aumento de miseria y no les alcanza para los remedios. Estos pibes de Twitter criados a chocolatada no tienen la más pálida idea de lo que es ganarse el mango con el sudor de la frente, gobernando a puro show y timba financiera mientras destruyen el aparato productivo del país. A mí ningún político me regala nada, pero no me vengan con que ajustar a los jubilados y a la universidad pública es sanear la economía, porque lo único que hacen es entregarle el país a los cipayos de afuera y hambrear al pueblo laburante. Dejen de aplaudir payasadas en las redes y salgan a la calle a ver cómo sufre la gente común, manga de insensibles. ¿Hasta cuándo vamos a bancar este circo que lo único que hace es vaciarle los bolsillos al laburante para festejar un superávit de mentira?