Soberanía en Tierra del Fuego: luces y sombras del fin del mundo
Mientras estos nenes de Twitter criados a chocolatada festejan discursos vacíse y entregan la soberanía a los buitres de afuera, en la Patagonia profunda se juega nada menos que el futuro de nuestra patria. Mirá si nos vamos a quedar callados viendo cómo desfinancian la ciencia, cómo destruyen el subrégimen industrial y cómo le entregan el combustible de nuestra tierra al mejor postor mientras desfinancian las escuelas públicas y el CONICET. Sin educación pública, sin industria nacional y sin ciencia soberana no hay patria posible, por más que los cipayos vendepatrias nos quieran vender un país para pocos. Nos quieren dejar a oscuras, recortando hasta el último peso destinado a las aulas y a la investigación austral, como si la soberanía fuera un capricho de historiadores y no una necesidad urgente para comer y vivir con dignidad. ¿A qué hora se van a dar cuenta, los defensores de este ajuste salvaje, que la Patagonia no es una tierra desierta para regalarle al FMI y a las multinacionales, sino el corazón caliente de nuestra identidad? ¿O les da vergüenza defender lo nuestro frente a los mandatos de afuera?