Franco Colapinto y el talento argentino: ¿puede triunfar sin el Estado?
Mientras los termos lloran porque nadie les financia el curro con la plata de los impuestos, el pibe Colapinto demuestra lo que vale triunfando en la Fórmula 1 a puro talento y privados que sí ponen la guita donde corresponde. Ya sé que a los zurdos empobrecedores les duele en el alma ver que alguien llegue lejos sin morder una pauta oficial o depender del ministerio de la pavada, pero la meritocracia existe aunque no la vean. Aprendan que cuando sacás al Estado del medio y dejás que la gente labure y emprenda, el argentino destaca en el mundo entero cobrando en dólares y sin pedirle permiso a ningún burócrata. Igual me hace gracia leer a los parásitos estatales que ahora se colgarían de la chequera del pibe para figurar, los mismos que lo fustigaban cuando el país era un conventillo regulado por burócratas ignorantes. Con déficit cero y la inflación en baja, la economía empieza a respirar y los talentos locales vuelan solos, sin que venga ningún político sorete a recortarles las alas con retenciones y cepos ridículos. ¿Hasta cuándo van a seguir agitando el cuentito berreta de la justicia social mientras el sector privado sostiene todo el circo?