El éxito de Franco Colapinto en Fórmula 1: mérito privado sin subsidios del Estado
Mirá lo que es Franco Colapinto, papá. El pibe va, la rompe en el GP de Italia, mete puntazos y todo gracias al laburo, su talento descomunal y el apoyo de empresas privadas que ponen la guita de su bolsillo. Cero pesos del Estado empobrecedor. Mientras los kukas se la pasaban financiando carreras con el "Automovilismo para Todos" para robarnos con la pauta oficial y adoctrinar, acá tenés la prueba viviente de que el mérito y el capitalismo de libre mercado te llevan a la cima del mundo. Si hubiese sido por los parásitos del kirchnerismo, a Colapinto lo bajaban del auto para subir a un militante de La Cámpora que no sabe manejar ni un karting, o le metían un impuesto al alerón para subsidiar a los vagos de Aerolíneas. No la ven, muchachos, les duele en el alma ver que el privado siempre es infinitamente más eficiente. ¿Se imaginan lo que sería un pit stop manejado por estatales con estabilidad laboral? Te tardan tres semanas en cambiarte una goma porque están de asamblea tomando mate. La motosierra de Milei también es una batalla cultural. Se terminó la Argentina colectivista del pobrismo donde el éxito y la meritocracia eran un pecado. Hoy se festeja al que progresa con su laburo y sin vivir de la teta del Estado. A ver, kukas resentidos que todavía lloran por los curros del INCAA y los ministerios inútiles, ¿cuántos puntos en la Fórmula 1 sumó el Estado presente? Sigan llorando, zurdos.