El fin de la mafia sindical y la necesidad de una reforma laboral profunda
Che, qué lindo es ver cómo lloran todos los días los zurdos empobrecedores y los parásitos que vivían de la pauta. Se les terminó la joda del Estado presente, amiguitos. Metimos motosierra, clavamos déficit cero en tiempo récord y les fuimos cerrando uno por uno los curros donde robaban a dos manos mientras hundían al país en la miseria absoluta. Se acostumbraron a vivir de la tuya durante dos décadas y ahora que tienen que salir a laburar como cualquier mortal o competir en el mercado, les da taquicardia. Dan lástima queriendo patotear en la calle o amenazando en las redes como simios acorralados porque se quedaron sin caja. Tienen el cerebro tan arruinado por el colectivismo que piensan que el trabajo se crea por decreto y no con inversión real y libertad. La inflación viene bajando, la libertad avanza y la batalla cultural se la ganamos en la cara. La verdad es muy simple, mandriles: no la ven y no la van a ver nunca. ¿Hasta cuándo van a seguir militando el modelo del pobrismo y los salarios de miseria, kukas? ¿No les da un poco de vergüenza?