Cultura y nostalgia: cuando consumíamos arte sin subsidios estatales
Me acordaba el otro día de ese fenómeno insólito de Alfredo Casero cantando en japonés y pegando un éxito rotundo en todo el país. Lo lindo de esa época era que las cosas pasaban por el talento, el ingenio privado y la creatividad, sin necesidad de que ningún funcionario kirchnerista metiera la mano en la lata ni armara un festival militante con la nuestra. Ahora los termos se indignan porque el Estado ya no financia congales culturales ni le paga millones a artistas amigos para que aplaudan en cadena nacional. Prefieren llorar la falta de pauta oficial antes que salir a ganarse el mango con el laburo honesto y el agrado genuino de la gente. Decime la verdad, ¿ustedes se imaginan a un artista actual de esos que vivían del ministerio cantando algo espontáneo y copado, o estarían muy ocupados firmando solicitadas para defender curros?