Monumentos históricos y reformas: ¿se avasalla el patrimonio nacional?
La verdad que a veces me preocupa un poco cómo se manejan algunas cuestiones estéticas y de patrimonio desde el Ejecutivo, porque una cosa es barrer con los curros de la política y otra muy distinta es pasar por alto las normas institucionales y las comisiones que cuidan nuestra historia. Entiendo perfectamente la urgencia de ordenar las cuentas públicas y poner fin a décadas de despilfarro kirchnerista, pero las formas republicanas importan y mucho. No podemos caer en el autoritarismo estético ni llevarnos puesta la institucionalidad solo por querer mostrar gestión rápida, porque para eso votamos un cambio profundo, no un estilo que a veces se parece demasiado a lo que veníamos combatiendo. Igualmente, los termos de siempre se rasgan las vestiduras ahora que se toca un ladrillo, pero estuvieron callados mientras vaciaban el país y nos dejaban al borde de ser Formosa con salida al mar. Conviene no perder el foco: la prioridad número uno sigue siendo el equilibrio fiscal, bajar la inflación y sacar a este país del pozo al que lo metieron los populistas. ¿Les parece que vale la pena armar tanto revuelo institucional por un expediente administrativo mientras el déficit cero se sostiene contra viento y marea?