El prestigio de Argentina en el exterior y el fin de la diplomacia de la decadencia
Mirá lo que es el país hoy, hermano. Pasamos de dar vergüenza ajena arrastrándonos ante dictaduras caribeñas y mendigando yuanes a que el mundo entero nos mire con respeto y admiración. El peluca va a Davos, a Estados Unidos, se abraza con los capos de la tecnología y les explica en la cara cómo se destruye la inflación con superávit fiscal y motosierra pura. Volvimos a tener aura, volvimos a ser un país con dignidad que defiende la libertad, mientras los kukas se quieren matar en las redes porque se les terminó el curro de la pauta y el relato pobrista. Es hermoso ver cómo les sangra el orto a los zurdos empobrecedores y a los parásitos que vivían de la teta del Estado. No pueden soportar que la receta del déficit cero y el achique del Estado esté funcionando y nos ponga de nuevo en el mapa grande de las inversiones. Se pasaron décadas militando la miseria, el cepo y el aislamiento geopolítico para llenarse los bolsillos de guita robada mientras el laburante se cagaba de hambre. Hoy la Argentina brilla en el plano internacional porque barrimos con el colectivismo mugriento que nos destruyó. La derrota cultural que se comieron es total e irreversible. El mundo libre nos aplaude de pie mientras ustedes, manga de mandriles colectivistas, siguen llorando en los rincones añorando el modelo de la polenta y el control de precios de Precios Cuidados. ¿Tanto les duele ver que el capitalismo de libre mercado funciona o van a seguir militando la decadencia porque no la ven?