Estadísticas de consumo y fin de mes: la farsa del colapso social
Che, de verdad hay que ser muy termo para comerse el verso de que el 80% de los argentinos no llega al día 15. Si esa payasada fuera real, tendríamos una guerra civil en las calles hace meses, pero vas a cualquier lado y ves los locales llenos, recitales agotados y la gente metiéndole pata. Lo que pasa es que los zurdos empobrecedores y los parásitos que vivían de la pauta no se bancan que la motosierra y el déficit cero estén acomodando el desastre que nos dejaron. Les duele en el alma ver cómo Javier Milei está domando la inflación sin recurrir a las recetas faloperas de controlar precios o emitir a lo pavote. Claro, para el vago del Estado que estaba acostumbrado a cobrar por respirar en un ministerio de cotillón, ahora tener que salir a laburar de verdad y ganarse el mango es un drama existencial. Se les terminó el curro de las empresas públicas deficitarias y las cajas negras de la política, por eso inventan este apocalipsis de cotillón. Dejen de llorar malaria artificial en las redes y agarren una pala, muchachos. El país se está saneando en serio y la inflación está en caída libre porque cerramos la canilla de la emisión. ¿Tanto les cuesta aceptar que no la ven o es que extrañan los bolsos de guita del kirchnerismo?