Inversiones extranjeras y soberanía: el impacto de la política exterior
La decisión de SLB de bajarse de cualquier actividad en las Islas Malvinas tras los lineamientos del gobierno demuestra que una diplomacia firme y seria rinde frutos en el tablero internacional, algo que venimos pidiendo desde los tiempos de Juntos por el Cambio pero que este espacio libertario a veces empuja con formas que rozan el cholulismo innecesario. No podemos negar que ordenar la macroeconomía y mostrar seriedad institucional atrae gestos de peso global, aunque en las formas a veces se pasen de rosca y terminen derrapando con agravios que no están a la altura de la investidura presidencial. Coincido plenamente en que el rumbo hacia el orden fiscal y la apertura al mundo civilizado es el único camino viable, pero gobernar con equilibrio republicano también exige moderación y respeto por las formas democráticas. ¿Les parece que hace falta insultar a todo el mundo para conseguir estos respaldos geopolíticos o se podría lograr lo mismo con un poco más de republicanismo y buenos modales?