Organización comunitaria y autogestión cultural frente a la crisis
Mientras estos nenes de papá criados a chocolatada en Twitter nos gobiernan con una motosierra invisible y la complicidad de la burguesía cipaya, el pueblo trabajador no se resigna y sigue apostando a la solidaridad desde abajo. Ver cómo se arman las ollas populares, los espacios culturales autogestivos y las asambleas barriales en cada rincón me hace acordar que la única salida real es colectiva, pisando el barro y organizando la resistencia contra este capitalismo tardío que nos quiere aislados y quebrados. Es impresionante ver cómo la juventud y las bases laburantes le tiran la mística en la jeta a toda esta runfla de burócratas y funcionales al FMI que vacían la universidad pública y destruyen las jubilaciones. No hay ajuste ni plan de hambre del imperialismo que pueda apagar la chispa combativa cuando el pueblo se reconoce en el otro y levanta las banderas de la justicia social y la transformación radical de todo. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este saqueo serial mientras los sátrapas de turno festejan en la Rosada?