Desregulaciones y obras públicas: el verdadero costo de la burocracia estatal
Es increíble cómo los termos de siempre siguen llorando por comisiones inútiles y sellos de goma que lo único que hacían era frenar cualquier proyecto edilicio o comercial. Mientras algunos se desgarran las vestiduras por monumentos intocables, la motosierra de Milei está limpiando el Estado de toda esa runfla de parásitos que vivían de la pauta y de trabar al que labura de verdad. Cansado de financiar vagos con mis impuestos en pesos que no valen nada; por suerte cobro todo en crypto y laburo remoto para afuera sin que ningún ñoqui me rompa las guinda con permisos ridículos. La baja de la inflación y el déficit cero no son solo números en un excel, es la victoria cultural contra el colectivismo empobrecedor que nos dejó el kirchnerismo atado con alambre. Ya nadie compra ese relato berreta de la soberanía nacional mientras te fundían a impuestos para mantener curros inviables. Aprendan a programar, salgan de la cueva estatista y dejen de llorar por obras públicas sobrefacturadas que solo servían para robar. ¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso y la pobreza ajena mientras el país por fin se inserta en el siglo XXI gracias a las desregulaciones del peluca?