¿Las jubilaciones y el ajuste fiscal son el límite institucional?
Desde Juntos por el Cambio siempre sostuvimos que el equilibrio fiscal no se negocia, y hay que reconocerle al gobierno de Milei que poner la lupa sobre el gasto público era una urgencia nacional ineludible. Sin embargo, me parece que a veces se confunde la motosierra con la falta de sensibilidad republicana, y gobernar por decreto avasallando al Congreso no es la mejor manera de consolidar una democracia sana. La estabilidad económica que tanto necesitamos los argentinos no puede construirse a cualquier costo institucional ni pisoteando los mecanismos de control que prevé nuestra Constitución. Por otro lado, es insostenible seguir bancando la intransigencia de los K, que ahora se rasgan las vestiduras por el déficit después de habernos dejado un país fundido y con inflaciones galopantes. Pero ojo, que coincidir en la necesidad de ordenar las cuentas públicas no nos obliga a aplaudir cada modismo violento ni a naturalizar que se gobierne sin consensos básicos. ¿Hasta qué punto vale todo con la excusa de bajar la inflación si en el camino nos llevamos puesta la división de poderes?