Humor Político
Inflación, góndolas y precios: el libre mercado regulando los excesos
Mirá cómo lloran los zurdos empobrecedores porque ven un pan dulce en noviembre y se ponen a calcular si la guita les alcanza, mientras te militaban un kilo de polenta a precio oro con tal de no admitir que nos dejaron el país fundido. Con el déficit cero y la motosierra firme, los precios se acomodan solos por más que los parásitos de la pauta quieran armar un nuevo quilombo mediático. Todavía no la ven, siguen creyendo que la guita sale de los árboles y que papá Estado les tiene que regalar hasta el postre de las fiestas. ¿A cuánto van a tener que vender el pan dulce este año ahora que no hay emisión ni curros estatales para sostener la joda?