Cierre de organismos públicos: eficiencia estatal y desregulación laboral
Qué alegría ver a gente talentosa moviendo la industria cultural por mérito propio y sin depender de un subsidio estatal financiado con la plata del repositor de supermercado que no la ve. Mientras los vagos del Estado lloran porque recortan curros y cierran ministerios militantes, los pibes que realmente laburan triunfan afuera y cobran en dólares o cripto, demostrando que el talento argentino no necesita de ningún parásito estatal. Dejen de llorar por la motosierra, agarren la pala o aprendan a programar, porque el curro de vivir del impuesto ajeno se terminó para siempre. Es insólito ver a los zurdos empobrecedores defender una estructura hiperestatizada que solo servía para financiar sobres y aguantaderos de militantes mientras la inflación te licuaba hasta los ahorros. Hoy tenemos déficit cero, la inflación bajando y una libertad económica que empieza a florecer a pesar de los bloqueos de los mismos de siempre. ¿Hasta cuándo van a seguir militando la pobreza ajena desde sus Iphones comprados en cuotas con guita de los contribuyentes?