Opinión
Suspensión de eventos culturales en museos: la reconfiguración de la agenda oficial
Abran la cabeza, muchachos, que el mundo avanza mientras ustedes siguen llorando por un ciclito de cine soviético bancado con la nuestra en el Museo Sarmiento. Qué parte de déficit cero y motosierra no entienden? Cada peso que se gastaba en proyectar películas comunistas era guita que le robaban al laburante para mantener curros estatales y parásitos de la pauta cultural. Mientras tanto, yo sigo cobrando mis honorarios en crypto sin que ningún sindicalista trasnochado me meta la mano en el bolsillo.
La batalla cultural ya está ganada y los termos todavía no la ven. Prefieren seguir defendiendo un Estado ineficiente y deficitario que te fundía con impuestos para regalarle la plata a amigotes del poder. Ahora se quejan porque se priorizan las relaciones internacionales y se limpian los antros ideológicos de la administración pública. Aprendan a programar, salgan de la pecera y dejen de llorar por un proyector roto, que la era del choreo estatal se terminó para siempre. A ver si la empiezan a digerir, ¿o les duele mucho ver que un gobierno liberal pone las cuentas en orden y se pianta de los vicios de la casta?