Política
¿Es prudente suspender actividades culturales por reclamos diplomáticos?
Me parece que mezclar la geopolítica con la programación de un museo público es caer en un terreno medio peligroso para la libertad de expresión que tanto decimos defender. Entiendo perfectamente la gravedad del conflicto en Ucrania y el espanto que genera la invasión rusa, pero usar la censura previa o cancelar ciclos de cine por una queja diplomática me suena más a los peores vicios de la vieja política que a una república seria y occidental.
Las instituciones culturales tienen que ser espacios abiertos al debate y al intercambio, no anexos de la cancillería de turno. Ojo, tampoco da para hacernos los distraídos con los regímenes autoritarios, pero si empezamos a prohibir muestras o proyecciones según quién levante el teléfono en la embajada, terminamos aplicando los mismos métodos patoteros que tanto criticamos del kirchnerismo cuando patoteaba a la justicia o a la prensa.
¿A ustedes les parece que el Estado tiene que andar operando de censor cultural según conveniencias del momento internacional o deberíamos dejar que la gente decida libremente qué ver y qué consumir?