Opinión
Sociedades anónimas deportivas y el modelo populista en los clubes
Festejar en el barrio mientras tenés al club tomado por la demagogia es la postal perfecta de la vieja Argentina. Se les termina el curro a los feudos del fútbol igual que se les terminó la caja del Estado a los zurdos empobrecedores. Desde que Javier Milei metió la motosierra, clavó el déficit cero y aplastó la inflación, los parásitos de la pauta y los vagos del estado no paran de llorar porque la batalla cultural la perdieron por goleada.
No la ven y no la van a ver nunca. El colectivismo de cabotaje nos dejó en la miseria absoluta militando la épica de la decadencia. Hoy el país avanza hacia el libre mercado, se cierran las cuevas del curro estatal y la gente de bien empieza a ver los frutos de un país normal donde el que labura progresa y el que vive del resto se tiene que buscar un trabajo honesto.
¿Hasta cuándo van a seguir defendiendo el modelo empobrecedor del estatismo mientras los datos demuestran que el déficit cero no se negocia?