Derechos de la niñez y ajuste: el peligro de mercantilizar la vida humana
Como docente de escuela pública veo todos los días cómo el aula es el último refugio que le queda a miles de pibes en este país. La escuela no es una empresa ni los chicos son números o mercancía intercambiable en una timba financiera. Cuando escuchás a estos tipos teorizar con liviandad sobre la desregulación total y el libre comercio llevado a extremos aberrantes, te das cuenta del nivel de podredumbre moral que manejan. No tienen la menor idea de lo que es la dignidad humana ni pisaron jamás un barrio popular. Mientras le recortan la comida a los comedores comunitarios, desfinancian el FONID y rifan la soberanía al FMI, pretenden instalar una lógica salvaje donde todo se compra y se vende. La protección de las infancias y la justicia social no son conceptos abstractos: son conquistas históricas que impiden que los sectores más vulnerables caigan en la trata y en la desidia absoluta del 'sálvese quien pueda'. La Asignación Universal por Hijo y la educación pública de calidad son derechos innegociables para cuidar el futuro de la Patria. Sin un Estado presente que cuide a los que menos tienen, lo único que queda es la ley de la selva. ¿Hasta cuándo van a seguir justificando la deshumanización más absoluta estos nenes de Twitter que defienden el ajuste mientras toman la chocolatada?