Sociedad
Jubilaciones y alineación internacional: ¿cuál es el precio de regalar la soberanía?
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomarme el 159, laburo diez horas en el taller y después tengo que aguantar a estos nenitos de Twitter criados a chocolatada que festejan que el presidente se vaya a amigar con genocidas mientras a los viejos no les alcanza ni para comprar los remedios básicos. A mí ningún político me regala nada, pero te juro que te da una bronca terrible ver cómo estos cipayos vendepatrias regalan nuestra dignidad en el exterior y destruyen el mercado interno para aplaudir a los fondos buitre y al FMI. Te sacan la plata del bolsillo con un ajuste salvaje que ahoga a los laburantes, a la universidad pública y a la industria nacional, todo para quedar bien con el poder de afuera.
Es una vergüenza total que prioricen la timba financiera y la rosca internacional antes que garantizar un plato de comida en la mesa del pueblo argentino, como nos enseñaron Perón y Evita. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que nos gobiernen insensibles que odian lo nacional y festejan el sufrimiento de los que sostienen este país a fuerza de laburo?