Pinochet y Milei: ¿cuál es el límite ético para reivindicar dictadores?
Me levanto a las cinco y media de la mañana, me tomo dos bondis para ir a la fábrica y tengo que fumarme a estos pibes de cristal criados a chocolatada que defienden a asesinos y genocidas por Twitter. Ahora el energúmeno este que tenemos en la Rosada sale a bancar al carnicero de Pinochet, faltándole el respeto a miles de hermanos latinoamericanos que sufrieron la tortura y la desaparición. A esta gente no le importa la patria, son unos cipayos vendepatrias que harían negocios hasta con el diablo con tal de entregar nuestros recursos a los buitres de afuera. Mientras tanto, al laburante de a pie nos pulverizan el sueldo, te sacan los medicamentos a los jubilados y te meten tarifazos imposibles mientras festejan un superávit trucho a costa del hambre del pueblo. Te hablan de libertad pero nos gobiernan con la bota militar en la cabeza y la billetera abierta para los amigos del poder. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando que estos insensibles ensucien nuestra historia y nos roben el futuro en la cara?