Sociedad
Cierre de empresas estatales y equilibrio fiscal: la motosierra en marcha
A ver si nos entendemos de una buena vez, muchachos. Desde el espacio republicano que integramos siempre sostuvimos que el Estado era un aguantadero de militantes y una máquina de fundir al laburante con impuestos confiscatorios. Por más que a veces nos duelan las formas o consideremos que hay chicanas innecesarias que ensucian el debate político, no podemos negar la realidad económica: el déficit cero no se negocia y la baja de la inflación es un logro innegable que le devuelve poder adquisitivo a la gente de bien.
El kirchnerismo nos dejó el país prendido fuego, con un 50% de pobreza y ministerios inventados únicamente para repartir cargos entre amigos y parásitos de la pauta oficial. Ahora lloran porque se cortó el curro y la famosa fiesta con la nuestra. Ya era hora de que alguien tuviera el coraje institucional de barrer con tantos privilegios corporativos que ahogaban al sector privado. ¿Hasta cuándo iban a bancar este modelo decadente y empobrecedor?