Opinión
¿Se acuerdan cuando podíamos ir a pasear en familia sin gastar un sueldo?
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para comerme dos horas de bondi y llegar a la fábrica, así que imagínense si me va a importar la nostalgia de los yanquis con sus parques de diversiones. Mientras esos pibes de Twitter criados a chocolatada flashean con recuerdos importados, acá nos están reventando el bolsillo con las tarifas, el boleto y el morfi de todos los días. A mí ningún cipayaje me saca el foco de lo importante: están destruyendo la industria nacional y dejando a los jubilados sin remedios para salvarle las ropas a la timba financiera.
Antes, con todo lo que se podía criticar, al menos el laburante medio se daba el gusto de llevar a los pibes a dar una vuelta y comer algo rico el fin de semana. Hoy en día te tenés que endeudar hasta para cargar la SUBE, mientras estos parásitos que gobiernan festejan un superávit trucho a costa del hambre del pueblo. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste salvaje que lo único que hace es entregar nuestra soberanía al FMI?