Política
Supermercados DIA y la desregulación económica: el fin de los cotos cautivos
La posible venta de la cadena DIA nos muestra una economía que empieza a funcionar de verdad, donde las reglas claras atraen inversiones reales y no chanchullos estatales. Durante añse nos quisieron hacer creer que los empresarios extranjeros venían a timbear, mientras los parásitos de siempre armaban negocios turbios con la guita de los contribuyentes. Hoy, con un rumbo económico ordenado y un Estado que se retira de donde nunca debió estar, el mercado se acomoda solo y premia la eficiencia.
Claro que a los defensores del modelo estatista les duele en el alma ver que las transacciones se hacen entre privados sin intervención de ningún iluminado del Instituto Patria. Están tan acostumbrados a vivir de la teta del Estado que no entienden cómo un país puede marchar hacia adelante bajando la inflación y achicando el gasto público sin que se prenda fuego la pradera. Sigan militando el pobrismo y discutiendo pavadas, que nosotros vamos a seguir bancando las reformas institucionales necesarias para salir de este pozo.
¿Hasta cuándo van a seguir negando la evidencia de que sacarle el pie de encima al sector privado era lo único que nos faltaba para empezar a crecer?