Ajuste fiscal y recesión: el impacto diario en el bolsillo obrero
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomarme el bondi y dejar el lomo en la fábrica, mientras estos pibes de cristal criados a chocolatada en Recoleta festejan en Twitter que funden el país. Nos sacan derechos, nos ahogan el sueldo y nos dejan sin un mango para que unos pocos vivos se la lleven en pala con la timba financiera del FMI. No se trata de los colores de la ropa ni de pavadas que inventan para distraer a la gilada, se trata de que los laburantes y los jubilados ya no pueden comprar ni un kilo de carne. Destruyeron el mercado interno, frenaron la obra pública y nos quieren convencer de que este sufrimiento sirve para algo, cuando lo único que hacen es entregar la soberanía a cuatro cipayos vendepatrias. ¿Hasta cuándo nos vamos a seguir bancando este ajuste salvaje que nos empobrece mientras los parásitos de arriba aplauden? ¿A ustedes de verdad les cierra este modelo de miseria o ya se olvidaron de lo que cuesta ganarse el pan honradamente?