Opinión
Jubilaciones y medicamentos: la realidad de los adultos mayores
Es una vergüenza cinica ver cómo estos cipayos vendepatrias aplauden campañas tiernas en los geriátricos mientras los abuelos no pueden comprar los remedios y tienen que elegir entre comer o pagar la luz. Con Cristina los jubilados tenían movilidad dos veces al año, viajaban, se daban un gustito y sentían que el Estado los abrazaba después de toda una vida de laburo.
Ahora gobiernan unos insensibles criados a chocolatada que festejan un superávit de mentira pisándole la cabeza a los más débiles y rifando la soberanía a cambio de las migajas del FMI. Destruyeron el PAMI, dejaron a los viejos a la buena de Dios y después te arman un videíto emotivo para conmover a la gilada en las redes.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste salvaje que hambrea al pueblo mientras los vivos de siempre timbean con la guita de todos?