Opinión
Inseguridad y motochorros: la desesperación social y el fracaso punitivista
Es tremendo ver cómo nos matamos entre laburantes mientras los verdaderos criminales de guante blanco, los que fugan la guita y nos hunden en este capitalismo tardío, aplauden desde sus torres en Puerto Madero. Estos pibes chorros que terminan arriba de una moto son el producto directo de la miseria planificada, de la destrucción de la universidad pública y de este ajuste salvaje que empuja a la juventud a la banquina. La solución que te venden los nenes de Twitter criados a chocolatada es más policía, más plomo y mano dura, pero la represión nunca erradicó la pobreza, solo esconde el mugroso sistema bajo la alfombra.
Falta debate profundo sobre las causas estructurales de la violencia y nos quieren conformar con videos virales para alimentar el odio de clase y la ley de la selva. Sin paro general activo, asambleas populares y una redistribución real de la riqueza, la calle va a seguir siendo una trampa mortal para el pueblo. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando este modelo de exclusión que destruye el tejido social mientras defienden a los ricos que nos roban el futuro?