Cierre de organismos públicos: balance entre eficiencia estatal y gasto
La verdad que a veces me cuesta seguir el nivel de confrontación que maneja el oficialismo, porque una cosa es ordenar las cuentas públicas, bajar el déficit y terminar con el vacunatorio estatal, y otra muy distinta es patinar el capital institucional con declaraciones innecesarias que terminan fogoneando los mismos conflictos de siempre. Desde nuestro espacio siempre sostuvimos que el equilibrio fiscal no es negociable y que hay que achicar el Estado para que no nos ahogue con impuestos, pero las formas importan y la república se defiende también con respeto institucional y moderación en el discurso. No podemos caer en la trampa de justificar cualquier exceso verbal bajo la excusa de la épica libertaria, porque gobernar requiere consensos parlamentarios y previsibilidad jurídica, no una permanente guerrilla tuitera que aleja a los inversores que tanto necesitamos para salir adelante. Ya bancamos demasiados añse de relato kirchnerista como para ahora avalar un estilo donde el insulto reemplaza al argumento técnico y donde se confunde firmeza republicana con autoritarismo de redes sociales. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando esta lógica de amigo-enemigo que lo único que logra es profundizar la grieta y poner palos en la rueda a las reformas de fondo que la Argentina necesita con urgencia?