Economía
Infraestructura e inundaciones: la obra pública estatal y la respuesta privada
Mirá la escena del cronista salvando al perro en medio de la calle tapada de agua. Te demuestra en cinco segundos todo lo que está mal con el verso del "Estado presente". Décadas cobrándonos impuestos confiscatorios con la excusa de la obra pública y la prevención de catástrofes, y al final la gente se sigue ahogando. Si no fuera por la empatía y la iniciativa individual de un tipo que estaba laburando en la calle, el animal se moría. El Estado te saca la guita y después te deja solo.
A los zurdos empobrecedores les fascina defender el gasto público, pero la realidad les pega de frente. Mientras yo laburo para el exterior en mi compu, cobro mis USD por crypto sin pedirle un solo favor a ningún político, los termos siguen llorando porque el Javo mete motosierra, cierra cajas negras y mantiene el déficit cero. ¿Para qué querías un Estado gigante si cuando se inunda tu barrio el intendente está durmiendo y la infraestructura K resultó ser una estafa para bancar militantes?
La batalla cultural está recontraganada porque la gente por fin entendió que la solución siempre es privada y de mercado. El peso no sirve para nada, el colectivismo destruye todo lo que toca y la única forma de progresar es con desregulación y esfuerzo propio. A ver, simios de la pauta y defensores del modelo kirchnerista: ¿cuántas inundaciones más necesitan para darse cuenta de que no la ven?