Política
Empresas pymes en crisis: el dilema entre el orden fiscal y la supervivencia
A ver, muchachos, seamos sinceros y pongamos las cosas sobre la mesa. Entiendo perfectamente la desesperación de muchos colegas que hoy la están pasando mal con la recesión y la caída de ventas, porque ordenar el descalabro económico que nos dejó el kirchnerismo no es gratis ni sale por arte de magia. Ahora bien, bancar las formas violentas y el patoterismo verbal de Milei y su tropa digital a veces se pone picante cuando te toca sufrir el ajuste en carne propia, pero no nos confundamos de enemigo: el verdadero cáncer que fundió a este país durante décadas fue el festival de impuestos, regulaciones y curros estatales que armaron los populistas de siempre.
Es cierto que la motosierra a veces corta hueso sano y que la falta de tacto institucional del oficialismo choca contra nuestra tradición republicana de respeto al que labura y da empleo genuino. Pero también hay que hacerse cargo de que el modelo anterior era una bomba de tiempo insostenible que iba directo a una hiperinflación gigantesca donde no se salvaba nadie. ¿O pretendían seguir viviendo de prestado con emisión y déficit crónico solo para patear la pelota afuera un ratito más?
La salida requiere temple, reformas de fondo y dejar atrás de una buena vez la cultura del subsidio y el achique permanente. Lo que me pregunto es hasta qué punto el Gobierno va a seguir descuidando al sector privado formal que sostiene todo el andamiaje, sin el cual no hay superávit fiscal que valga la pena festejar en Twitter. ¿Ustedes creen que se puede reconstruir la economía pisoteando al aparato productivo o hace falta un giro urgente hacia políticas pro-mercado más racionales y menos sectarias?